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2017
Al igual como ocurre con los movimientos sociales, las consecuencias e impactos pueden ser de carácter
directo, indirecto o mixto (Giugni, 2004) y a su vez pueden ser de carácter progresivo –en términos de
apertura e inclusividad de la política pública o de incremento del peso de los actores movilizados en el
territorio- o bien regresivo, si el impacto corre en sentido contrario a lo que se demanda, como ocurre
con la represión, por ejemplo, o bien nulo, si en realidad no se producen cambios apreciables. También
nos parece importante establecer también una distinción temporal de las consecuencias, las que
pueden ser inmediatas o de corto plazo y también de largo plazo. Finalmente, las consecuencias han
sido conceptualizadas como influidas por las estrategias y capacidades de los actores (la teoría de la
movilización de recursos) y también en función de las oportunidades políticas (teoría del proceso
político). Parece razonable incorporar ambas dimensiones, en lo que se ha denominado un modelo de
efectos combinados, donde las consecuencias de la acción colectiva se producen en combinación con
elementos del contexto (Tatagiba y Teixeira, 2016). Todas estas distinciones ayudan a ir más allá de la
noción de “éxito vs. fracaso” de los conflictos o de sus “fortalezas y debilidades”. Esas categorías
suponen un sujeto preexistente y evalúan la efectividad de su acción normalmente según criterios
normativos no siempre explícitos. Un enfoque de conflicto permite un despliegue diferente, donde
prima la diversidad de actores y el juego diferenciado de los distintos ámbitos, temporalidades,
profundidad y orientación de las consecuencias.
Un estudio detallado de los diversos conflictos locales arrojaría una gran variabilidad de resultados en
las dimensiones seleccionadas y al mismo tiempo resultaría una tarea de gran envergadura y dificultad.
La literatura sobre el tema, además, indica que en gran medida los resultados políticos de la
movilización son contingentes al contexto en el cual suceden, a saber el régimen político, la estructura
de oportunidades, entre otros (Panfichi y Coronel, 2015; Delamaza, Robles & Montecinos, 2011). En este
trabajo hemos privilegiado una visión general que nos permita apreciar la posible utilidad del marco
conceptual y metodológico. En el estado actual de la investigación empírica ello nos conducirá
necesariamente a hacer alusión a estudios de caso, sin que podamos por ahora contar con datos
agregados de manera sistemática y comparable para todos los países considerados. Por ello este
apartado debe considerarse solo como una aproximación. En las secciones siguientes abordamos
primero las consecuencias fuera del territorio, para luego analizar las que se verifican en los territorios
mismos.
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