ICS
W
O
R
K
I
N
G
P
A
P
E
R
S
2017
movilización llevó a otras experiencias, en Perú y otros países, a utilizar métodos similares para
amplificar sus demandas, así como a la consagración posterior del derecho a consulta en el Perú (Arce,
2015; De Echave
et al
., 2009; Li, 2015)
Pero, ¿cómo conceptualizar esta emergente acción colectiva en los territorios? Si no es puramente
reacción defensiva que se satisface con una respuesta específica o se apaga con una acción represiva,
¿qué es? No responde fácilmente a la conceptualización tradicional de movimiento social (Diani, 2015).
De hecho en el caso peruano al menos una analista indica que estos conflictos no logran constituirse
como tales en el ámbito nacional (Paredes, 2015) y otro análisis indica que ello está fuertemente
influido por el contexto político cambiante que ha existido en Perú (Panfichi y Coronel, 2015). Tampoco
en Chile o Colombia se han estructurado organizaciones nacionales significativas o estrategias
coherentes en torno a las cuales se desenvuelvan las acciones. De acuerdo a Giugni (2004) “
contention
crystallizes into a social movement when it taps embedded social networks and connective structures
and produces collective action frames and supportive identities able to sustain contention with powerful
opponents
” (Giugni, 2004, pp. 148). Al poner el énfasis en la acción performativa, de acuerdo a esta
definición, muchos conflictos locales cumplirían las condiciones mínimas para ser considerados como un
movimiento social. Sin embargo la conceptualización sobre movimientos sociales también agrega que la
identidad colectiva debe ser compartida, a pesar que los lazos sean informales tanto en los movimientos
sociales como en este tipo de conflictos (Diani, 2015). Si bien es teóricamente posible que estos
conflictos deriven en un movimiento social, al parecer su fragmentación territorial y el carácter
localizado de sus luchas sugieren modalidades parcialmente distintas de constitución.
En definitiva lo más relevante para diferenciar este tipo de acción colectiva es el hecho que esta se
constituye “en el conflicto”, sin que los actores, el repertorio, las orientaciones, etc. necesariamente
preexistan a él. Vale decir se trata de un fenómeno que evoluciona con el conflicto mismo y en esa
evolución va generando sus propios dispositivos de acción. En el caso de Chile se verifica un importante
número de “coordinadoras” definidas en función del problema territorial existente. Lo mismo ocurre en
Colombia y Perú, donde adoptan nombres como “frente de defensa de”. La denominación misma
sugiere el carácter no institucionalizado de los actores, aunque la duración de las organizaciones puedes
prolongarse por largo tiempo, variando según los casos. A la vez que es también contingente a los
eventos emergentes, tanto del propio territorio como del entorno de oportunidades y amenazas
existentes. Por ello puede evolucionar organizacionalmente, asimismo como también en términos de
orientaciones y repertorios de acción. Diani (2015, pp. 11) ha introducido matices en esta dirección, al
revisar el concepto de movimientos sociales, insertándolo en una tipología de formas de coordinación
9




